Adriana Robledo
Enseñarle a los niños desde una edad temprana a ser responsables con sus finanzas y a emprender sus primeros proyectos, es fundamental para su formación como seres integrales.
Aunque creemos que éstas deberían ser materias de colegio, la realidad es que la educación financiera debe empezar en casa, pues los niños empiezan a construir su relación con el dinero y su personalidad financiera mucho antes de entrar al colegio. Aunque todos nacemos con rasgos de nuestra personalidad definidos, todas las experiencias, lo que vemos, escuchamos y percibimos de nuestros padres y circulo cercano, influye en cómo se termina de formar nuestra personalidad financiera y nuestro sistema de creencias. Esto es lo que determinará nuestro comportamiento en el futuro, y por lo tanto, nuestros resultados.
Por eso debemos hacernos las siguientes preguntas: ¿Cuál es nuestro contexto familiar con respecto a las finanzas? Así no les hablemos de dinero, ¿qué pueden estar percibiendo nuestros hijos con respecto al dinero? ¿Qué tipo de conversaciones tenemos frente a ellos? ¿Les hablamos constantemente de lo difícil que está la situación? ¿Cuáles son nuestras creencias con respecto al dinero? ¿Cómo están nuestras finanzas personales?
Recuerda que los niños aprenden por imitación. Así que, lo primero que debemos revisar, es el ejemplo que les estamos dando.
Una vez hecha esta reflexión, lo siguiente es abordar la educación financiera de nuestros hijos. Para esto debemos tener en cuenta, qué edad tienen y cuáles son sus capacidades en este momento. Vamos a ubicarlos en una de las siguientes tres etapas:
Etapa 1 -Niños mas pequeños, que todavía no saben sumar ni restar o están aprendiendo:
Con los niños de esta etapa vamos a enfocarnos en introducir el concepto de dinero únicamente. Vamos a contarles que el dinero existe y a enseñarles cómo se consigue y para qué sirve, pero sobre todo, debemos enseñarles que el dinero no es un fin, sino una herramienta de intercambio de valor. En esta etapa queremos que los niños sean consientes de que sus padres salen a trabajar para intercambiar su tiempo, conocimientos y habilidades por dinero, que después van a poder intercambiar nuevamente por cosas como el mercado, los juguetes, los paseos que hacen en familia, etc. Debemos enseñarles que hay un esfuerzo involucrado para conseguirlo, que no sale del cajero automático ni del bolsillo de los padres mágicamente, que hay que ganárselo.
También es muy importante enseñarles que el dinero no es una limitante para alcanzar lo que queremos en la vida, que para conseguirlo lo único qué necesitamos es ser creativos, agregarle valor a otros y ponerse en acción.
Etapa 2 - Niños que saben sumar y restar y aún no saben multiplicar ni dividir:
Cuando están en esta etapa, ya están listos para empezar a experimentar el ciclo del dinero y recibir sus primeros ingresos. Podemos empezar a introducir conceptos más avanzados como ingresos, presupuesto, gastos, imprevistos, ahorro y donación. Debemos empezar a enseñarles cómo administrar el dinero, permitiéndoles tomar sus propias decisiones, cometer sus primeros errores y experimentar lo que sucede cuando toman una decisión u otra con su dinero. Una forma de hacerlo, es enseñándoles que cada que reciben un ingreso deben destinar una parte para ahorrar, otra para gastar y otra para donar. Es fundamental hacer mucho énfasis en el concepto del ahorro, mostrarles que postergar la gratificación inmediata trae grandes beneficios a futuro.
Desde esta etapa, dado que aprenderán las primeras lecciones, sugerimos empezar a darles dinero o mesada. Así podrán poner en práctica lo que están aprendiendo y será mucho más fácil para ellos entender los conceptos si tienen la posibilidad de experimentar.
¿Cuánto debemos darles de mesada y con qué frecuencia? El monto no es importante. Sin embargo, debe ser una cantidad con la que nos sintamos cómodos, que se ajuste a nuestro presupuesto, con la que podamos comprometernos y que sea suficiente para que cubran sus gastos del día a día en el colegio y cuando salen con sus amigos.
Una vez tenemos definido el monto, podemos definir la frecuencia. Al principio, cuando apenas están aprendiendo, lo más recomendable es darles dinero semanalmente. A medida que van adquiriendo más experiencia podemos empezar a darles quincenal y tal vez más adelante cuando sean un poco más independientes y tengan muy bien interiorizados todos los conceptos y la dinámica, podemos empezar a darles mensual.
Etapa 3 - Niños que ya están muy bien familiarizados con suma, resta, multiplicación y división:
Cuando están en esta etapa, podemos empezar a introducir los conceptos de generación de ingresos e inversión, y la mejor forma de hacerlo es a través del emprendimiento. Invítalos a crear su propio negocio. Si todavía no tienen ahorros, enséñales a vender un servicio que no requiera inversión de dinero, como regar el jardín, lavar el carro, pasear mascotas, etc. Si ya tienen ahorros, enséñales a montar un negocio que sí requiera inversión de dinero, como venta de brownies, galletas, etc. Esto nos permite inculcarles el valor del trabajo y mostrarles cómo a través de la inversión, pueden multiplicar su dinero y lograr mucho más rápido sus objetivos.
Adicionalmente, a través del emprendimiento podremos explorar cuáles son sus capacidades, qué es lo que más disfrutan, cuáles son sus fortalezas y debilidades, y mostrarles que a través de sus talentos y pasiones pueden agregar valor a otras personas a cambio de dinero.
Las reglas del juego
Es muy importante que de acuerdo los valores y principios familiares, definan las reglas del juego. Desde el principio deben tener muy claro qué pueden y qué no pueden hacer con sus ingresos.
Pero también es muy importante permitirles equivocarse, porque es a través de sus errores que van a obtener los mayores aprendizajes. Por ejemplo, si por cualquier razón dentro de las reglas familiares definen que no pueden comprar dulces, bajo ninguna circunstancia pueden hacerlo. Pero, si el error no infringe una regla, deben permitirles equivocarse. Es decir, si toman la decisión de empezar a ahorrar para comprar algo en especial, y por cualquier motivo deciden gastarse lo que han ahorrado en otra cosa, nuestra misión como padres es tratar de hacerles ver el error que van a cometer para darles la oportunidad de rectificar, pero no evitar que cometan el error. En otras palabras, podemos recordarles la razón por la que están ahorrando para ver si por sí solos deciden mantenerse en su objetivo. Si definitivamente toman la decisión de gastarse sus ahorros en cualquier otra cosa, debemos dejar que se equivoquen, siempre y cuando estén dentro de las reglas. Después, cuando llegue el arrepentimiento, que siempre llega, podemos mostrarles la importancia de tener paciencia, ser consistentes y comprometidos con sus metas y objetivos, porque la recompensa siempre será mayor.
Es importante que con estas lecciones no usemos tono de regaño ni reproche. Queremos que nuestros hijos tengan la mejor experiencia y sus propios errores serán su mejor maestro. También es muy importante que nos mantengamos firmes y alineados con la lección, no podemos comprarles lo que no pudieron comprarse por gastarse sus ahorros, pues no habría lección en este caso. Todo esto nos permite educarlos para que empiecen a construir su propio criterio y a ser conscientes de las consecuencias que traen sus decisiones, a ser niños responsables, independientes y autónomos.
¿Cuándo y cómo darles trabajo o dinero?
Cuando hablamos de darles trabajo, no estamos hablando de explotación infantil, ni mucho menos. Lo que queremos es mostrarles cómo a través de actividades sencillas, pueden facilitarle la vida a otros, y a cambio, recibir una retribución en forma de dinero.
Ten en cuenta a la hora de darles trabajo o dinero:
1. Nunca darles dinero por cumplir con labores que correspondan a sus obligaciones básicas, como hacer las tareas o sacar buenas notas.
2. Nunca darles dinero por labores que contribuyan a la convivencia en familia y a los buenos modales, como levantar los platos de la mesa o tender la cama.
3. Nunca darles dinero por labores que hagan parte de los buenos hábitos y de la cotidianidad, como lavarse los dientes o acostarse temprano.
Para darles trabajo o dinero, busca actividades que le correspondan a alguien más, como lavar el carro, regar el jardín, reciclar, pasear el perro, etc.
Por último, recuerda que la educación financiera es un proceso que tomará tiempo, constancia y disciplina, y seguro valdrá la pena.
Con esta guía ya tienes las bases para enseñarles las primeras lecciones. Si quieres ir un paso más adelante puedes inscribirte junto a tus hijos en nuestro curso Aprende Emprendiendo un curso de finanzas personales y emprendimiento para niños mayores de 10 años. En este curso les enseñamos de manera sencilla, didáctica y entretenida:
A construir una relación sana y equilibrada con el dinero
Los principios y conceptos básicos.
El paso a paso de lo que deben hacer con sus ingresos.
Cómo empezar a ahorrar.
Cómo invertir sus ahorros y multiplicar su dinero para lograr más rápido sus objetivos a través del emprendimiento.
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